Rafael Roa © 2009

Cerró la puerta y salió con paso firme y seguro, no miró atrás.
Había pensado mucho en aquel momento, lo tenía casi ensayado, incluso
la banda sonora para ese plano secuencia, desde ese golpe seco de la
puerta hasta su salida. Era un día nublado al amanecer, nadie en la calle,
cruzó por mitad de la avenida no venia nadie y avanzo a contraluz, el sol
se ocultaba entre la niebla, siempre pensó que el pasado solo es un lastre
inservible y que el futuro no existe, a estas alturas el tiempo vuela y hay
que vivirlo, sentir cada minuto con intensidad es mejor que vivir un año
anestesiado vegetando en un cómodo abrevadero con el mismo olor a ese
establo cotidiano. Se subió a aquel taxi, después de decirle al conductor
donde iba se puso los cascos, y Coltrane emergió con  un solo de saxo
que le emociono de nuevo, se abrió el semáforo y el taxi avanzo con
rapidez hacia el desconocido futuro.

Extracto del relato “El Viento Oculta Nuestro Rastro”

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