Rafael Roa © 1987 – Sombrero de Pedro del Hierro

El acto de fotografiar tiene una cierta estética, sujetar la cámara de forma correcta,
mirar, seleccionar la parte que queremos, convertir ese instante en imagen apretando
el disparador siendo conscientes de hemos hecho lo que queríamos.
Todo esto se esta perdiendo, la mayoría de la gente son sujetos captadores que
aprietan un botón de cualquier manera sujetando la compacta digital con un par
de dedos y mirando con desdén a la pantalla, a veces incluso lo hacen caminando
y con bolsas de compras en la otra mano.
El anuncio de unas gafas que pudiesen tomar fotografías ya sería el punto final a
la obtención convulsiva de imágenes de forma irracional.
Sujetos que se autoproclaman gurús por tener un blog donde cuentan sus chismes
o fotógrafos que anuncian que en su estudio se hace fotografía contemporánea me
recuerda a los anuncios del bar El Brillante de sus bocadillos de calamares a 4€.
¿Que es hacer fotografía contemporánea?
¿Como se come eso, que características tiene?
¿Sólo las temporales?, de decir que es la fotografía que se está haciendo ahora
supongo, pero queda pretencioso rayando lo hortera.
La gente en vez de decir gilipolleces buscando definiciones absurdas debería
trabajar seriamente en la búsqueda de su propia identidad, ya sea fotográfica o de
la actividad que realicen, mientras tanto repartamos compactas digitales a los
monos del zoo para que sigan capturando imágenes con dos dedos mientras
se comen un plátano con la otra.

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