Rafael Roa © 1981

Los reflejos distorsionan la realidad y en muchas situaciones nuestros deseos
crean unas expectativas que también terminan distorsionando nuestro
futuro, nuestros deseos van por un lado y nuestra realidad por otro.
A veces quisiéramos entrar dentro de ese reflejo y huir de nuestra aburrida vida
cotidiana, explorar aquello que no existe, e imaginar algo perfecto para nosotros,
donde las notas de la música sonasen sin el ruido de un altavoz estropeado, y donde
viésemos todo con una nitidez casi perfecta.

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