Rafael Roa © 2003

Ana Fernández es una gran actriz, llegó al estudio con timidez y escasez de
palabras, sin agente, ni periodista, ni estilista, ni maquillador y los dos
solos hicimos las fotos para un suplemento dominical. Fue una relación de
gestos y miradas, de entrega de algo en cada fotografía, una sesión íntima,
directa y sincera donde me dio todo lo que tenía aquel día. Las mejores
fotografías no las tengo escaneadas, son diapositivas 6×6 y placas 10×12,
pero con esta pequeña muestra de archivos digitales os podéis hacer una
idea de la intensidad de sus miradas y de su franca sonrisa.
Un fotógrafo desea una sesión de retratos así, tranquila, sincera, sin personajes
molestos dando el coñazo, todos esos sobran cuando la modelo quiere darte
algo y tu recibirlo con afecto en tu cámara.

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