Rafael Roa © 2005 / A Void Regard

Él acaba de cortar comunicaciones con el mundo, ha apagado el móvil y el ordenador,
y se dispone a cenar su plato preferido en un día como éste, huevos fritos con patatas.
Desde hace años se encierra en su búnker y se prepara para aislarse de todo,
asume éste día como un día horroroso que hay que pasar con los menores daños
colaterales posibles, en el fondo no deja de ser un día dañino, los que están solos
quisieran compartirlo con alguien, y los que lo pasan en compañía quisieran estar
solos. Hace frío, su pequeña buhardilla cercana al centro de la ciudad es su
pequeño refugio, llena de libros, discos de vinilo, y viejas cámaras fotográficas,
y con unos grandes ventanales cenitales que le dan luminosidad durante
el día, conforman su pequeño espacio mágico, ahora apura una copa de vino
sintiendose como un capitán de submarino antes de una misión suicida.

Rafael Roa © 2008 / Still de video / Tracks of Tears

-23ºC en el exterior, el lago helado y noche cerrada, son las 5 de la tarde en
esa ciudad finesa, una mujer de ojos azules mira por la ventana mientras el fuego y
unas velas iluminan la habitación, poco antes ha visto las auroras boreales en el
cielo, no nieva pero piensa en como quitar la nieve del tejado y de la cerca a la
mañana siguiente, 25cm de espesor empiezan a ser un problema, la oscuridad y el
silencio reinan en la habitación. Es una mujer madura muy guapa, una autentica
belleza, pero aparentemente mucho más joven, de un buen humor casi latino,
un poco extraño para esas latitudes, es fuerte y decidida, sabe lo que quiere
y no quiere en la vida.
Esta pasando la noche de Navidad sola, se ha pasado el día cocinando para los
siguientes días de fiesta, ha tomado una sauna, ha estado en la iglesia y de vuelta
está disfrutando de una copa de vino tinto, mientras piensa y observa el paisaje
oscuro y nevado que se encuentra frente a ella. Piensa en su vida, en sus amores
y desamores, en sus deseos de futuro, está sola, pero no se siente sola realmente,
sabe que hay amigos que piensan en ella y aunque desearía que su situación fuese
algo diferente, sabe que todo va a cambiar, tiene el presentimiento de que éste
solsticio de invierno le va a traer buenas noticias.

Rafael Roa © 1981

Acaba de salir de la cena de Navidad con sus padres y hermanos, es una mujer alta
de pelo rojo, y con unos ojos azules luminosos, se mete en su coche, tiene 40 km
por delante para pensar en lo que siente antes de llegar a casa, esta enamorada,
sus ojos brillan y esboza una leve sonrisa sin darse cuenta cuando piensa en él.
Se siente correspondida, amada, deseada y sólo piensa que él regrese, la
abrace, y la ame de nuevo.
El coche avanza por la carretera mientras escucha canciones de amor que le
recuerdan sus momentos más felices, hace seis meses que no le ve, es marino y
sólo hace unas horas le deseo lo mejor por videoconferencia, se queda con su
imagen en la pantalla del ordenador con su sonrisa oculta en su barba poblada.
Se siente feliz, vio el brillo de sus ojos, se siente muy querida y sabe que en
siete días volverá a tener lo que más desea.

Share →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *