Rafael Roa © 2003

Sólo queda una parte de lo que fue, fragmentada separada del resto que ya no
existe y aún así conserva parte de su atractivo de cuando estaba vivo y en su
hábitat natural. Ahora es otro objeto, incluso se puede tomar como una
abstracción como algo diferente a la función que puede cumplir unos minutos
después. A veces la parte de un todo puede tener más interés que el mismo todo,
un recoveco de un cuerpo, o la comisura de los labios de alguien que tienes
enfrente, una pequeña curva que se encuentra debajo de una parte del cuerpo
que deseas, todo cambia y se transforma al hacer la mirada selectiva, esos
detalles se pueden convertir en un pequeño gran tesoro.

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