Rafael Roa © 1988

Iciar fue mi primer retrato para Vogue en el 88, tengo un gran recuerdo
de aquella sesión, hace unas semanas la he vuelto a fotografiar de nuevo.
Para mí aquel trabajo fue especial, puede ser porque yo tenía 22 años
menos y ella se cruzó en el comienzo de mi carrera profesional, sin duda
fue una sesión agradable pero difícil, porque Iciar era super tímida en
aquellos años y a mi me costaba mucho conseguir las expresiones que
quería de ella.
Esta es la reproducción de la página original de la revista, no tengo copias
positivadas ahora. En nuestra última sesión comentamos nuestro primer
encuentro, ella ya no es aquella jovencita insegura de entonces, pero sigue
teniendo la fuerza en su mirada, una sonrisa fresca y una belleza increíble.

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