Rafael Roa © 1992 / Placa 20x 25cm

Fotografiar instantáneas de moda con una cámara de 20×25 tiene su oficio pero no
es para tanto, la calidad final es una maravilla imposible de igualar, hacerlo sería
imposible para muchos humanoides que aprietan el disparador de una cámara digital
de forma convulsiva. Pero no voy a hablar de técnica fotográfica sino de los personajes
que se encuentra uno en el mundillo de la moda. El otro día paseando con un colega
de profesión comentamos nuestros años de fotógrafos de moda y las relaciones que
establecimos entonces con cientos de divinos y divinas y las que nos quedan hoy.
Yo le comenté que sigo siendo amigo de Pedro del Hierro y que es con el único con el
que hablo y veo con asiduidad. Muchas veces me he cruzado por la calle con gente
que no te quiere recordar o conocer, directoras de moda que han sufrido el peso de
los años, estilistas, maquilladores y demás fauna de la industria.
Mi amigo me comentaba chascarrillos de aquellos años, como se movía el personal
en las sesiones de foto y después en las fiestas de aquellos lugares de glamour, lo que
es muy cierto es que ninguno de los dos recordábamos a mucha gente por su brillantez
intelectual sino más bien por todo lo contrario. Muchas eran vacías, torpes e incultas
entonces y lo siguen siendo ahora pero con botox en la cara.
Él también tenía algún amigo de aquellos años que había merecido la pena conservar
y comentábamos que la fauna que se mueve ahora no es muy diferente de los
divinos/as de antaño enfundados en sus modelos, maquilladas con las últimas
tendencias, solo han cambiado los modelos de ropa, los cortes de pelo, pero sigue
vacío lo que deberían de tener para saber que Sara Mago no es una escritora como
dijo aquella innombrable bestia de la política.

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