Rafael Roa© 1995

No había Photoshop y Nieves Álvarez era una joven comenzando su carrera de
modelo, fue una sesión de belleza para EPS.
Ahora muchas fotografías son totalmente virtuales, no existen los personajes que
salen en ellas, es un engaño primero para ellos mismos y un espectáculo para el
gran público que sabe que todo es mentira.
Las revistas aprecian a los virtuosos del retoque y el ideal de muchas mujeres es
verse retratadas como lo que no son.
Aunque todo empezó con la cirugía estética, esos eran cambios reales, se quitan
arrugas, se ponen pechos voluptuosos que vencen la ley de la gravedad, en el fondo
es una lucha perdida contra el tiempo, aunque se traten de poner parches a su paso,
y se obtengan victorias parciales. Persiguen el sueño de la eterna juventud, en una
lucha patética que llena las calles de individuos llenos de látex.
Da igual, lo que no pueden retocar es su cerebro ni su nivel intelectual, solo chapa
y pintura para dar el pego, y ser una colección de zombies llenando las fiestas y las
portadas de las revistas. Una vez me pidieron que retocase a una cantante en
decadencia, el rostro, el cuello, las manos, un repaso total, fue a comienzos de la
fotografía digital. Me negué, le dije al representante que yo era fotógrafo,
no cirujano plástico, y que había que envejecer con dignidad, pero esta claro que
pudo más su deseo de ser una zombie en las páginas de una revista.
No publiqué esas fotos, y supongo que ella esperó a que otro convirtiése su
deseo en una portada.

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