Rafael Roa © 2000

Oto era un amigo de mi ayudante Roberto y a veces se pasaba por el estudio,
a mi me gustaba su cabeza rapada y un día le propuse hacer este retrato.
Es un claro oscuro iluminado cenitalmente, no hay más historia pero quería
envolverlo en luces y sombras con una mirada al infinito.
Las fotografías a veces nos hacen reflexionar, son parte de los recuerdos y nos
llevan a tiempo pasados como la música, el cine, los libros o la mirada intensa
de alguien que queremos.
Hoy teníamos un día nublado y algo frío de esos de comienzos del invierno, y
me he enterado que ha muerto Berlanga. Le fotografíe hace muchos años y
su imagen estará perdida entre mis cajas de diapositivas, he pensado en buscarla
y escanearla pero me parecía un trabajo difícil de que tuviese éxito, al final
no lo he hecho. Berlanga se remonta a mis recuerdos infantiles en Bienvenido
Mr. Marshall o Calabuch, en los años 60 en aquel cine que la Caja de Madrid
proyectaba en la Plaza de Las Descalzas, en un salón de actos.
Recuerdo que las invitaciones eran amarillas, y que mi madre iba durante la
semana a hacer algún pequeño ingreso para poder tenerlas.
Mi padre pensaba de una manera muy acertada, que Berlanga criticaba al régimen
y que “Bienvenido Mr Marshall” era una parodia de todo aquello que vivíamos,
pero que los censores eran tan brutos que no pillaban el sentido de la crítica.
Crecimos con ese cine de gran calidad en blanco y negro y disfrutamos
de su talento hasta hace muy pocos años, pero nos queda su trabajo, por lo tanto
siempre Berlanga, ese maestro estará entre nosotros.

 Bienvenido Mr Marshall, 1953 – Luis García Berlanga ©

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