Rafael Roa © 1983

Las ciudades nos dejan sensaciones, olores y experiencias, Benarés es la ciudad de
muerte y la ciudad de la vida, donde las gentes reciben al día frente al sol,
purificándose en el Ganges, y por la noche se convierte en la ciudad de la muerte.
Ver desde el río los crematorios incinerando los cadáveres, con los sonidos que la
ciudad produce, es una visión difícil de olvidar.
Para mí, mis fotos de la India solo son recuerdos de aquel viaje donde las vivencias
de un fotógrafo curioso se desbordaban ante todo lo que tenía enfrente de mi, era
muy complicado seleccionar los encuadres, y no dejarte invadir por todas las
imágenes que se precipitaban de manera continua. Esta ciudad tiene algo que es
difícil de definir y de olvidar, son las sensaciones que te produce el paso del tiempo,
allí los días son aparentemente más largos, el tiempo se dilata de forma que uno
puede dejarse atrapar por todo lo que te rodea.

 Rafael Roa © 1983

Sus miradas en mi recuerdo eran directas, profundas, penetrantes, esa ciudad
es una metáfora donde conviven, la vida y la muerte de forma cotidiana y,
donde ellos desean dejar de vivir.
Aquel viaje lo hice como un viajero, dejándome llevar, sin la premura de regresar,
abierto a ver, oler y sentir, como un voyeur que recrea la mirada y abre los poros
de la piel ansioso de vivencias, en el fondo así deberíamos tratar de vivir cada
día, con la intensidad de que puede ser el último.

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