From the monthly archives: "noviembre 2010"

Rafael Roa ©

Cada época en la historia de la fotografía ha tenido una estética diferente determinada
por la luz, el uso de la iluminación ha definido cada etapa y su narrativa visual,
siempre digo que hay un concepto que todo fotógrafo debe usar bien, que es el de la
memoria histórica de la luz.
Si somos capaces de usar la luz de forma que reproduzcamos estéticas de otros
tiempos, siempre tendremos la ventaja de usarla como parte creativa y narrativa
de nuestro trabajo. La luz lo es todo y su manejo es fundamental en cualquiera
de las artes visuales, ya sea con imagen fija o en movimiento y su aprendizaje y
dominio es relativamente sencillo, lo que ocurre es que mucha gente tiene le tiene
excesivo respeto y otros en su gran desconocimiento siempre se ponen limitaciones
de falta de equipo para no afrontar un proyecto. Fotografiar con fuentes de luz artificial
es siempre un reto, es necesario saber que nos da cada fuente de iluminación y para
que sirve y como usarlas muchas veces en combinación de la luz ambiente o
mezclando diferentes tipos de luces, en el fondo todo es tan sencillo como manejar
el equilibrio de las luces y las sombras y determinar como queremos capturar lo que
tenemos delante de nuestra cámara.

Rafael Roa ©

Caminar por una playa en soledad es un experiencia muy gratificante, ver un mar de
huellas únicas que se dirigen a diferentes lugares y que en algunos casos se van
borrando con otras nuevas pisadas.
Vamos andando sobre territorios vírgenes o sobre las huellas de los otros, es como
pasear por tu piel suave y trazar nuevas rutas que quizás antes no trazó nadie, las
texturas de la piel y la sensación de la arena caliente son experiencias únicas que
debemos vivir en silencio, dejándonos llevar por el instante y las sensaciones.
En cualquier caso siempre desearemos que el tiempo sea infinito y se ralentice
para que el recuerdo se grabe en nuestra memoria y permanezca allí siempre.

Rafael Roa © 2001

Hicimos esta foto el mismo día del ataque a las torres gemelas, esa fue una de las
anécdotas de la sesión, la otra fue que Mercé hizo las fotos con su propia ropa
porque argumentó que no hacía publicidad gratis de nadie, lo cual me pareció
genial pero a las pobres estilistas de la revista y a la incompetente de la directora
de moda no tanto. En el fondo era una publicidad encubierta, habían montado
una sesión con cantantes de flamenco con ropa de una sola marca muy conocida
a nivel internacional pero José se dio cuenta del tema y se plantó.
Mercé me gusta mucho como cantante de flamenco y ese gesto suyo me pareció
digno de un gran tipo, el es un gran artista que emociona con su arte a todos aquellos
que lo escuchan, ademas es del Madrid como yo y su versión del himno es la
más emocionante que he oído.
Mi sesión de fotos con él fue ágil, intensa y divertida y entre risas hicimos grandes
fotos juntos.

Rafael Roa © 1997

A veces fotografías a un personaje en repetidas ocasiones pero te quedas con una foto que para tí le define, en el caso de Alaska es este primer retrato que hice para Cosmopolitan. Creo que refleja toda su personalidad aparte de otras consideraciones estéticas que  para mí hacen que le tenga un cierto apego.
A veces te encoñas con una fotografía de forma irracional, quizás no sea la mejor que has hecho, ni la de mayor calidad pero para uno mismo tiene algo que la hace especial, creo que eso nos pasa a todos en mayor o menor medida.
Alaska aparece en este retrato como una mujer fuerte, segura de sí misma incluso se podía decir con el ojo que nos mira lo hace con una cierta dureza, y con el dedo nos da un corte de mangas de lo mas directo y discreto.
Las fotografías a veces son como los hijos, todas son iguales para el autor, pero siempre en secreto uno tiene sus preferidas.

 

Rafael Roa© 1981

Cuando era un niño allí vivía un oso polar, más tarde fueron los monos, ahora
es peor todavía, solo hay siluetas de monos pintadas en las paredes de ese foso,
lo cual resulta patético. Lo peor que hay es ver los lugares que han tenido una
función y dejan de tenerla, pierden todo el sentido de uso y se quedan
como restos de un naufragio, y solo existieron para aquellos que tienen esos
recuerdos. Quizás fuese mejor el olvido, no asociar a nada ni a nadie con un
pasado que ya no existe, de esa forma no seriamos conscientes en muchos casos
del grado de decadencia que vamos alcanzando cuando somos incapaces de
conservar las cosas con un cierto respeto al trabajo de los otros.
Al final no quedará nada, hoy he leído que el animal de Carlos III quiso destruir
el Adan y Eva de Durero, cuantas cosas de valor se han destruido a lo largo de
la historia por decisiones de fanáticos incultos, no dejamos piedra sobre piedra
seguimos destruyéndolo todo a nuestro paso, hasta que llegue el día que no
quede nadie para contarlo.