Rafael Roa ©

Los recuerdos se esfuman y con ellos las historias vividas, sólo queda el rastro
de unas fotografías sin nombre, sin fecha, una colección de miradas perdidas
que nos hacen preguntarnos por qué se encuentran en nuestros cajones llenos
de copias y negativos enfundados.
No hay fecha, no hay nombre, sólo una historia olvidada, tampoco hay un motivo
que nos ayude a encontrar una pista, es como buscar las huellas de un asesino en
serie dentro de una inmensa nave de pollos bajo las lámparas.
No hay datos, sólo el olvido reina, cae la tarde y no se quien me mira desde
dentro de la fotografía.

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