Rafael Roa© 1990

Cuando hice esta fotografía estaba implícita la idea de libertad y revolución, y sin
recordar con detalle en aquel momento el cuadro de Delacroix me acordaba en
esencia de él.
Todo cambio personal implica una pequeña revolución, una nueva dirección,
y estos se producen por la necesidad de que dónde estamos y adónde
nos dirigíamos no nos vale. En el fondo la vida es como la narración de una “road
movie”, avanzamos a veces con el rumbo definido y otras sin él, probando y
experimentando sensaciones y situaciones y tejiendo nuestra propia definición
de nosotros mismos.
Esto es aplicable a prácticamente todas las áreas de nuestra vida y mucho más
en el aspecto de un trabajo creativo, la experimentación, la búsqueda de algo
nuevo, a veces es ardua y dolorosa pero casi siempre al final es positiva y
reconfortante. Por eso debemos encontrar el equilibrio adecuado de nuestras
luces y sombras, y no tener miedo a ir en contra de “las modas”, creer en nuestras
propias ideas es siempre más válido y ético que apropiarse del discurso ajeno.
Los mediocres buscan el atajo, la rentabilidad rápida y al final su escaso capital
lo pierden, porque es como si lo hubiesen invertido en sellos o en algún paraíso
fiscal.

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