Rafael Roa © 1992

Ella representaba el papel de un gran seductor, tenía piel suave y un bigote
falso, un gran puro entre los dedos que se consumía lentamente, descaro
y picara mirada, seducción y coqueteo.
Estaba previsto que fuese una sesión entre palmeras y dunas, en el lugar del
sol eterno y acabamos haciendo las fotos en interiores porque un inmenso
torrencial nos azotó durante 4 días.
Todo fue en vano, el sol no salió y perdimos la esperanza de los días
luminosos, soleados, con frescor y sombra bajo las palmeras, y busque
miradas en interiores tristes y oscuros y encontre la sonrisa cínica de
Clark Gable en su cara, que me miraba profundamente, disparé la cámara
y atrapé el instante para ese catálogo, no era Clark Gable el que nació en
Cadiz (Ohio) sino una danesa que vino del frio a un paraíso soleado para
encontrarse con una tormenta oscura al lado de un mar cálido.

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