From the monthly archives: "octubre 2010"

Rafael Roa© 1990

Cuando hice esta fotografía estaba implícita la idea de libertad y revolución, y sin
recordar con detalle en aquel momento el cuadro de Delacroix me acordaba en
esencia de él.
Todo cambio personal implica una pequeña revolución, una nueva dirección,
y estos se producen por la necesidad de que dónde estamos y adónde
nos dirigíamos no nos vale. En el fondo la vida es como la narración de una “road
movie”, avanzamos a veces con el rumbo definido y otras sin él, probando y
experimentando sensaciones y situaciones y tejiendo nuestra propia definición
de nosotros mismos.
Esto es aplicable a prácticamente todas las áreas de nuestra vida y mucho más
en el aspecto de un trabajo creativo, la experimentación, la búsqueda de algo
nuevo, a veces es ardua y dolorosa pero casi siempre al final es positiva y
reconfortante. Por eso debemos encontrar el equilibrio adecuado de nuestras
luces y sombras, y no tener miedo a ir en contra de “las modas”, creer en nuestras
propias ideas es siempre más válido y ético que apropiarse del discurso ajeno.
Los mediocres buscan el atajo, la rentabilidad rápida y al final su escaso capital
lo pierden, porque es como si lo hubiesen invertido en sellos o en algún paraíso
fiscal.

Rafael Roa © 2008 Souls of the Shadows / El Alma de las Sombras
trailer final

La creación del movimiento obrero contra la dictadura, la lucha honesta, la cárcel,
la amnistía, el ser consecuente hasta el final, honrado, trabajar por los derechos de los
demás y no por el bienestar individual, todo esto ha representado este hombre.
Se entierra no sólo a un ex- líder sindical retirado, sino a una forma ética de estar
en la defensa de los trabajadores y en la política, aunque esas formas desaparecieron
ya hace tiempo para dar paso a los arribistas, los trepas, los traidores, los que buscan
sólo el beneficio personal y la defensa de sus miserables cuotas de poder, el salir en
la foto abrazando a todo aquel que les de algo de notoriedad.
Da asco ver a esos enconados rivales políticos de este hombre hacer declaraciones
grandilocuentes de cara a la caverna mediática, decir lo que no sienten, pero estar
en la foto del momento histórico.
Mañana se entierra a Marcelino como hace unas semanas pasó con Labordeta, pero
la casta y la ética de estos hombres desapareció hace mucho tiempo dejando paso
a las ratas y las sanguijuelas en este baile de mascaras.

Rafael Roa © 1999

Esta es una fotografía de moda para un catálogo que hice hace más de
diez años, era una modelo de 14 años y estaba con su madre en el estudio, no era
más que una niña que iba al colegio.
La linea de ropa era para gente muy joven pero no tan joven como ella, sólo
fueron unas fotos de moda hechas por una niña que hacía este trabajo con la
autorización y el apoyo de sus padres.
He querido tocar este tema por la polémica del miserable que acaba de confesar
su “rollito” con dos japonesas de 13 años en un viaje turístico de hace años,
y para acentuar la gracia, comenta el tipo que lo dice porque el delito ha prescrito.
Vivimos en una sociedad en la que la justicia no existe, no somos todos iguales
antes la ley, estamos hartos de ver como los poderosos se libran de delitos
financieros por la lentitud de las instrucciones judiciales, que provocan que el
delito prescriba, y este miserable habla de ello como si de un chiste se tratase.
Siempre he odiado el abuso de poder en las relaciones sexuales, y mucho más
el abuso de menores o las violaciones, pero depende de quien haga la gracia
hasta los más conservadores de comunión diaria miran para otro lado.
Es notorio los abusos producidos en el seno de la iglesia católica, o el turismo
sexual de chusma a países tercermundistas para mantener relaciones con menores.
Una sociedad que se quiera respetar a sí misma tiene que perseguir estas conductas
y no echar tierra sobre estos asuntos o mirar para otro lado, estos comportamientos
deben de ser perseguidos por la fiscalía del estado y se debe producir un rechazo
social firme y determinante contra estos individuos, no es de recibo que tenga el
apoyo de una televisión publica y que ésta no le haya despedido todavía o su
editorial no le haya rescindido el contrato.

Rafael Roa ©

Los recuerdos se esfuman y con ellos las historias vividas, sólo queda el rastro
de unas fotografías sin nombre, sin fecha, una colección de miradas perdidas
que nos hacen preguntarnos por qué se encuentran en nuestros cajones llenos
de copias y negativos enfundados.
No hay fecha, no hay nombre, sólo una historia olvidada, tampoco hay un motivo
que nos ayude a encontrar una pista, es como buscar las huellas de un asesino en
serie dentro de una inmensa nave de pollos bajo las lámparas.
No hay datos, sólo el olvido reina, cae la tarde y no se quien me mira desde
dentro de la fotografía.

Rafael Roa © 1996

Comencé a escuchar a Raimundo desde aquel mítico disco “Blues en la Frontera”
de Pata Negra y desde entonces he seguido a este tipo de sonrisa franca y
apasionado por la música y por su guitarra. No le he visto disfrutar más en un
escenario que en aquel gran concierto con BB King en la plaza de las Ventas,
a mitad de la década de los 90.
Lo recuerdo perfectamente porque fui con mi hijo Pablo cuando sólo tenía 12 años y
a los dos nos causó un recuerdo imborrable, aquellos duelos de solos entre el gran
BB King y Raimundo que no se le quedaba a la zaga.
Pero Raimundo entró antes en mi estudio del barrio de Tetuán, un día lluvioso de
primavera y llegó con un par de amigos y esa sonrisa franca y directa que hacía
que sus ojos fuesen mas diminutos y su alegría más grande.
Recuerdo que seguí la sistemática de siempre, primero los rollos de 6×6 y cuando
ya estábamos los dos a tono, unas placas de 10x12cm de mi Polaroid 55, esa película
cuya desaparición lamento tanto.
Y allí estaba Raimundo, entre risas, humo y alguna cerveza vistiendo con camisas
de ropa buena y posando para mí como un príncipe altivo.
Se puso delante de la cámara, enfoque y le pedí que no se moviese hasta que lo
se lo ordenase, le grite “sonríe Raimundo” y disparé la placa en el instante preciso
de capturar esa gran carcajada franca y generosa.
Se acabo la sesión pero seguimos con las cervezas.