Rafael Roa © 2003

Llevo unos días viendome con amigos que trabajan en instituciones del estado y
autonómicas, cercanos ambos a la distribución del gasto público y los dos
coinciden en el mal uso y abuso de los recursos que se manejan, llegando al
gasto inútil con tal de hacerse viajes gratis a costa de los presupuestos con la
excusa de gestiones administrativas absurdas.
Esta chusma sin ética son los que desprestigian el sistema, acaparando
prebendas a costa de los impuestos que pagan los ciudadanos e incluso
alardeando ante sus amigos de lo bien que se lo montan, lo cual produce
el asco, rechazo y reproche de quien los escucha.
Noticias como que con nuestros impuestos pagamos IPhones y Blackberrys
a nuestros diputados, imágenes de políticos imputados por corrupción rezando
ante un santo para pedir el buen hacer en la vida publica causan asco y desprecio
en el resto de los ciudadanos normales que pagan sus impuestos y luchan por
llegar a fin de mes.

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