Rafael Roa ©1999

Las había fotografiado por primera vez en el 94 para el ELLE, siempre me parecieron
unas mujeres espectaculares de mirada directa y potente, esas miradas que te
atraviesan incluso cuando te proteges con la cámara, porque mirar a través de la
cámara pone una cierta distancia aunque estés haciendo un retrato, es el catalizador
que produce que algo pase al otro lado y se guarde para siempre en una imagen.
Fue un día largo, la típica sesión de moda, varios cambios de ropa, entrevista
incluida, mucho color, fondo blanco y todo lo artificial que es una sesión de moda,
al final como siempre mi propuesta, “vamos a hacer un retrato más intimo,
solo para nosotros”, y todo cambia, ni hay ropa sexy, ni maquillador retocando,
ni estilista vigilando, dos miradas y un disparo, una sola placa.

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