Rafael Roa©1985

Siempre me han gustado estas estructuras en las playas, muchas veces cubiertas
por la marea unos palmos y el campo de juego enterrado bajo el agua, me
ha gustado ver como poco a poco se iban recuperando con la bajada de la marea,
luego más tarde llegan los chicos, y la pasión del juego se desata con el sonido
del mar de fondo.
Y allí siguen, marea trás marea como totems poderosos, inmutables con sus redes,
que cada día serán testigos de unas proezas diferentes, acompañados de sus fieles
mareas que los erosionan día trás día, los acarician y los abandonan a su suerte.

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