Rafael Roa©1995

Fotografiar a Emma siempre ha sido especial, desde la primera vez que
entró en mi estudio en el año 90 hasta la última vez que trabajamos juntos
a finales del 1998.
Emma es una gran actriz, una mujer impresionante que delante de una cámara
se transforma con la habilidad de un camaleón, su mirada y su forma de
meterse en un personaje hacen que el espectador difícilmente pueda olvidar una
interpretación suya, pero lo que yo más valoro es lo que disfrute las veces
que tuve la oportunidad de trabajar con ella, la buena comunicación que
siempre tuvimos y las risas que compartimos en las sesiones que hicimos
juntos.

Rafael Roa©1998

Emma en estos años me ha dejado grandes imágenes, cuando examinaba las
copias de contacto para elegir las fotos que iba a entregar a la revista siempre
me costaba seleccionar, porque ella me daba con una naturalidad apabullante
todo aquello que pedía, una mirada o un gesto o una sonrisa, pero lo mejor
de todo lo que me queda son los buenos recuerdos de aquellas sesiones.

Rafael Roa©1998

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