From the monthly archives: "agosto 2010"

Rafael Roa©2000 – Celia Cruz y Pedro

La vi actuar a comienzos de los 90 en el Cuartel del Conde Duque, mi estudio
estaba enfrente y estuve haciendo fotos de aquel concierto que actuó con Tito
Puente , Oscar de León y muchos otros en una noche de música inolvidable.
Me encontré con ella en París en el 2000 cuando fui a fotografiarla para
esta entrevista.
Ibamos en un monovolumen de camino hacia su hotel después de haber
hecho unos retratos en la Opera y aproveché esos momentos de paz
para hacer esta imagen de tranquilidad de una mujer que era un volcán
de energía y que sabía guardar celosamente su gran secreto, su edad.
Cuando le preguntaban de manera indirecta que cuantos años tenía
cuando empezó a cantar con la Sonora Matancera contestaba con evasivas
siempre hábiles para ocultarla mezcladas con unas carcajadas llenas
de vida.
Mientras se preparaba para la entrevista salí de la habitación buscando una
localización mejor donde realizar una foto más personal y me encontré con
ese cuadro del desnudo, le encantó la idea cuando se la sugerí, fue una
foto entre risas, con la complicidad de una mujer maravillosa llena de
vida, que con sus canciones a mi personalmente me ha hecho disfrutar
muchísimo pues ella era una gran artista, generosa y entregada a su
arte, que daba en cada actuación todo lo que tenía.
Hasta siempre Celia,
Azucarrrr!!!

Rafael Roa©2000

Rafael Roa©2000

Era una mujer menuda de piel caoba, ojos profundos, mirada triste, rostro anguloso, recién llegada de África, poderosa y delicada en el gesto, en la forma de posar ante la cámara.
Vino a mi estudio a través de mi ayudante que la conocía, le propuse unos desnudos para mi serie “Hidden Desires” que nunca utilicé, y me quede con este retrato, con su mirada de búsqueda, su fragilidad y su elegancia al mostrarse con esa dignidad altiva de quien en una mirada deja más que con mil palabras.
Fue una tarde de otoño llena de fotografías, miradas, gestos, y se fue como vino, olvidé
su nombre, pero nunca la profundidad de esos ojos llenos de historias e ilusiones.
Solo necesite una luz para iluminar tanto misterio.

Rafael Roa©1998

Llegamos a la suite de ese hotel donde hacíamos muchas fotos, ya era difícil inventarse localizaciones nuevas, y allí estaba este hombre, alto y cuidadosamente arreglado con una camisa blanca. Después de los saludos iniciales, recuerdo que estaba en esa sesión hasta la subdirectora de la revista babeando por estar tan cerca de un tipo tan atractivo, me acerque a él y le dije:
“Quiero hacer algo diferente, no me gusta este sitio y quiero una imagen provocadora, vamos al baño, quitate la camisa y me miras con una cierta dureza y te tocas el paquete”.
“Estupendo” – me contesto: Pero si te parece voy a meter la otra mano en el bolsillo también, así parecerá que me lo toco a dos manos”
La idea me pareció genial, hicimos esta foto y después el siguiente retrato de blanco y negro para mi colección, nos saludamos y me largué, la sesión no duró mas de 20 minutos y un par de rollos de 120.

Rafael Roa©1998

Rafael Roa©1985

Siempre me han gustado estas estructuras en las playas, muchas veces cubiertas
por la marea unos palmos y el campo de juego enterrado bajo el agua, me
ha gustado ver como poco a poco se iban recuperando con la bajada de la marea,
luego más tarde llegan los chicos, y la pasión del juego se desata con el sonido
del mar de fondo.
Y allí siguen, marea trás marea como totems poderosos, inmutables con sus redes,
que cada día serán testigos de unas proezas diferentes, acompañados de sus fieles
mareas que los erosionan día trás día, los acarician y los abandonan a su suerte.

Rafael Roa©2010

Empezamos fotografiando la realidad, pequeñas instantáneas de lo que nos rodea,
momentos que más tarde se convierten en recuerdos, miradas que se escapan,
opinamos de los demás mediante los retratos que les hacemos y seguimos sin
detenernos, coleccionando imágenes.
Todo aquello que fotografiamos dejó de existir tal y como lo vimos en el instante de
la fotografía, nada es igual, todo se transforma con el tiempo y con la luz, aunque
para nosotros siempre lo veamos de la misma forma.
Por eso me gusta transformar la realidad de lo que todos vemos diariamente, hacer
de esa realidad algo nuevo que solo existe en la fotografía que el espectador va a
contemplar y que ha nacido de mi propia imaginación, jugar a enseñar verdades
que no existen es un juego excitante, tanto como crear imágenes que solamente
eran una idea invisible a los otros.

Rafael Roa©2010