Rafael Roa©2003

El deseo de poseer es irrefrenable, atávico y va intrínseco en el ser humano.
La posesión es la culminación del deseo, de la fantasía, del sueño, nos deseamos y
queremos ser parte del otro, entregarnos y que se entreguen a la satisfacción de
nuestras pasiones.
El deseo es caníbal, sentir su piel, la vibración de su ser, su placer como
nuestro y olvidarse del tiempo, de lo que somos y dejarse llevar por nuestras
pasiones hasta culminar nuestros máximos sueños.
Las fotografías de esta serie surgieron antes en mi imaginación y se materializaron
después en la cámara, porque los deseos más sublimes surgen en el interior
de cada sujeto, y fotografiar un sueño es la visualización del propio deseo, con
luces y sombras, texturas y olores.
Porque cuando alguien se entrega incondicionalmente a la satisfacción de nuestros
deseos, ese gesto se convierte en el acto mayor de generosidad que un ser
humano puede sentir.

 Rafael Roa©1991

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