Brassai©


Me crucé con una joven prostituta en Atocha a la que la di su paquete de tabaco que se le había caído sin percatarse de ello.

Venía de una noche dura con las piernas manchadas de copas derramadas en antros de mala muerte, con el rostro golpeado por las horas, destemplado su cuerpo, protegido por una sudadera, los labios secos, cuarteados, agotados de tanto maltrato.

Pensé sobre las fotos que había visto recientemente sobre el tema, y observé cómo ha cambiado la estética al abordar estos temas, desde una lejanía en los nocturnos de Brassai, hasta ser el testigo directo como Araki, el documentalismo de los retratos de Maya Goded, y otros muchos ejemplos que inundan la historia de la fotografía.


Maya Goded©





Es difícil acercarse a una realidad tan dura como el comercio de los cuerpos, la compra del placer.

¿Cómo se enfoca el trabajo fotográfico desde el punto de vista ético?

¿O los fotógrafos se han convertido en fabricantes de imágenes de la miseria de los otros?

El uso de fotografías con un cierto morbo presentadas ante la mirada conservadora de las masas para ganar notoriedad es muy tentador, hay que tener mucho cuidado en cómo y dónde se presentan, y con qué intención.

¿Es lícito convertir estas fotografías en productos de arte contemporáneo sacándolas de su contexto informativo de una problemática social?

¿Debemos de reflexionar antes del uso comercial de estas imágenes o simplemente colgarlas en una galería o museo y bajar el taxímetro?


Araki©

Share →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *