Rene Burri, Madrid 2005 Rafael Roa ©

Rene Burri, Madrid 2005
Rafael Roa ©

René Burri nos dejo ayer, nos quedamos con el legado de su trabajo, una gran colección de imágenes que se extienden durante 59 años de trabajo. Tuve un encuentro con él para fotografiarle con motivo de su exposición en Madrid y con la publicación de un libro retrospectivo de su obra.  Me quedo con su recuerdo en aquella sesión, amable y conocedor de lo que supone para un fotógrafo fotografiar a un maestro del fotoperiodismo. No es un retrato más de una celebridad, es algo más especial.
La muerte es un suceso cotidiano e inevitable, y este hecho que en nuestra juventud vemos lejano a mi edad se ve de forma diferente. El concepto de los efímero se hace más presente y el valor de cada día aumenta. Dentro de unos días publicaré un post de su obra. Como escribían los romanos en las lápidas, “que la tierra te sea leve”. No hay muchas cosas que decir.

Ellen Kooi en el Centro de las Artes de Alcobendas. rafaelroa©2014 Sony a7R

Ellen Kooi en el Centro de las Artes de Alcobendas.
rafaelroa©2014
Sony a7R

Ellen Kooi dio una charla sobre su trabajo a los alumnos del PIC.A y del Master de PHE en el Centro De Arte de Alcobendas el pasado jueves día 16. El acto fue presentado por Belén Poole directora del Centro De Arte. Emily Adams, directora del Master de PHE tradujo las intervenciones entre los alumnos y la artista holandesa. Fernando Herráez director de la escuela PIC.A, mis compañeros Javier Arcenillas y Susana Lorenzo profesores de la escuela también estuvieron presentes en esta interesante charla. Ellen Kooi aportó algunas de las claves de su trabajo y nos contó cual es su sistema de producción de las fotografías.

“Undertones” es el titulo de la exposición de esta artista holandesa, y hablamos del significado de algunas de sus imágenes. Ella prefiere que sus obras sean preguntas para el espectador con diferentes respuestas a que el espectador tenga sólo una lectura sobre las mismas. Antes de final de año los alumnos de la escuela PIC.A y del Master de PHE podrán disfrutar de una clase magistral de Rineke Dijkstra a la cual dedicaremos un post próximamente.

Belén Poole en la presentación del acto con Emily Adams y Fernando Herráez. rafaelroa©2014 Sony a7R

Belén Poole en la presentación del acto con Emily Adams y Fernando Herráez.
rafaelroa©2014
Sony a7R

Susana Lorenzo y Javier Arcenillas charlan con los alumnos del PIC.A. rafaelroa©2014 Sony a7R

Susana Lorenzo y Javier Arcenillas charlan con los alumnos del PIC.A.
rafaelroa©2014
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Ellen Kooi en una de sus explicaciones. rafaelroa ©2014 Sony a7R

Ellen Kooi en una de sus explicaciones.
rafaelroa ©2014
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Rafael Roa © 2014 Naked body and chicken skeleton / Sony a7R

Rafael Roa © 2014
Naked body and chicken skeleton /
Sony a7R

Abandonar el mundo real para sumergirse en la construcción de imágenes llenas de metáforas con las que poder expresar aquello que nos inquieta interiormente. Las fotografías de la vida real nos agreden cada día con la violencia de los perros golpeando a los ciudadanos, de fanáticos torturando y asesinando impunemente o de padres de la patria ocultando los desfalcos bajo banderas y proclamas de patriotismo. La metáfora como herramienta íntima y precisa de expresión visual. La huida hacía el conocimiento de otros territorios para escapar de las modas que invaden y pueblan las capturas digitales. El hastío de lo cotidiano y el hedor de los cadáveres que dejan las aves de rapiña que intentan trepar para conseguir su botín sin el esfuerzo del trabajo. Czuko Williams afirmaba el otro día mientras degustaba ese té con leche con el que desayuna: “Vivimos en la época del Share 3.0, tu trabajas, yo lo copio y lo comparto”. Le comenté: “Voy a hacer un post de esto” y su respuesta fue una sonora carcajada. Lo mejor de esas charlas matinales con amigos es que te evades de todo eso que nos agota y nos invade cada día. La vida cotidiana está llena de injusticias y miserias y el mundo de la fotografía de una mediocridad galopante alimentada por una falta total de autocrítica individual. Todo vale, cualquier captura que parezca enfocada y con colores vivos se eleva a esos santuarios en busca de los “likes” que les permitan sacar pecho en sus círculos cotidianos. Obtener minutos de gloria para satisfacer sus egos y pensar que el mundo les necesita para seguir dando vueltas. 

Protegerse en tu pequeño territorio personal rodeado de tus libros, música e imágenes que te ayuden a encontrar esas ideas que no existen para poder materializarlas en fotografías. Y sobretodo transmitir a tus alumnos que una vez dominada la técnica de la herramienta la previsualización, la reflexión y la búsqueda interior de tus ideas propias serán tus mejores armas para poder tener un discurso personal alejado de los buscadores de “likes”. Lo mejor de todo esto son los compañeros con los cuales puedes hacer este camino, personas que se alejan de esa vorágine decadente de nos invade cada día.

Rafael Roa © 2014 Sony a7R Café Central, Madrid

Rafael Roa © 2014
Sony a7R
Café Central, Madrid

Hace dos meses hablaba en este blog de la la destrucción de Madrid y el abandono a la que quienes la administran y la desidia de algunos que viven aquí la someten diariamente. La ciudad se está convirtiendo en una cloaca y se acentúa con la desaparición de edificios y locales que son importantes para la vida de la ciudad. El Café Central es uno de ellos que ahora y como consecuencia de la liberalización de los alquileres puede desaparecer. El mítico Johnny, club del jazz del colegio mayor San Juan Evangelista lo hizo hace poco. La historia de la ciudad va desapareciendo como ha sido habitual en Madrid, por la dejadez de quienes la han gobernado y la avaricia de los especuladores.

El pasado viernes después de desayunar con mi amigo Czuko Williams pasé casualmente por el Café Central. Hablé con la persona que estaba abriendo y me comunicó que les habían robado esa noche. Hice unas fotos, no llevaba en ese momento el objetivo adecuado pero a pesar de todo quería hacer un post sobre este lugar que nos ha hecho a más de una generación disfrutar del jazz y tener vivencias irrepetibles. Si el Central desaparece será una gran perdida para las gentes de Madrid. Siempre ha estado presente semana tras semana con su programación de buena música. A muchos de nosotros nos trae recuerdos de juventud y vivencias que forman parte de la memoria individual y colectiva de muchos.

Ver como Tete Montoliu atravesaba la plaza de Santa Ana para dirigirse al Central, conocer de vista a muchos de los que pasábamos por allí intentando ocupar las mismas mesas de siempre. Treinta y dos años son muchos, en mi caso ha sido pasar de la juventud a la madurez en un chasquido. El tiempo vuela y las indecisiones colectivas como escribe Cioran nos condenan a todos. No defender nuestros derechos y asistir impasible al saqueo del patrimonio de todos es una cobardía. Muchos hablan de patrias cuando sólo defienden su cortijo y el derecho de pernada para seguir robándonos en la más absoluta impunidad. Mientras tanto cada noche “Los Invisibles” buscaran un lugar dónde dormir, y los saqueadores un camino seguro para huir y ocultar su botín. El Central puede desaparecer y el teatro Albéniz espera tapiado a que se le entregue a un especulador sin escrúpulos. Bueno sólo podemos tratar de que este café no se cierre firmando la petición:

 

Rafael Roa © 2014 Sony a7R Café Central, Madrid

Rafael Roa © 2014
Sony a7R
Café Central, Madrid

Rafael Roa © 2014 Sony a7R Café Central, Madrid

Rafael Roa © 2014
Sony a7R
Café Central, Madrid

Rafael Roa © 2014 Sony a7R Café Central, Madrid

Rafael Roa © 2014
Sony a7R
Café Central, Madrid

Erwitt Elliott Wyoming, USA 1954

Erwitt Elliott
Wyoming, USA
1954

La fotografía es una herramienta muy poderosa que nos sirve para mostrar nuestra visión de la realidad, comunicar nuestras ideas, compartir nuestros anhelos, deseos y sueños. Fotografiar lo que sucede y experimentar para mostrarnos a nosotros mismos con nuestras fotografías. Hoy empieza el segundo curso de la escuela PIC.A en Alcobendas, siempre es un reto enseñar desde tu visión personal de la fotografía y de la vida. Porque no podemos olvidar que para muchos la fotografía es una forma de vida, no sólo como actividad profesional sino como medio de expresión, quizás uno de los más potentes. La fotografía y la vida van ligadas en paralelo con nuestra actividad cotidiana de forma similar a la carrera espontánea del coche y el tren en la fotografía de Elliot Erwitt. Esa imagen es una metáfora perfecta de la vida. Principio y fin de las cosas. Las fotografías se convierten en nuestras propias huellas, rastros que vamos dejando, pistas de los que fuimos en cada momento.

Por eso debemos tratar esta herramienta con el mismo respeto que usamos la palabra y la escritura, usando esas normas básicas a la hora de fotografiar. Esta escritura visual de la vida y de nuestros sueños tiene unos códigos narrativos para poder comunicar mejor todo aquello que queremos compartir. La previsualización, la reflexión y la autocrítica posterior de nuestro trabajo son las bases esenciales de las cuales debemos partir. Una correcta captura digital no equivale a una buena fotografía, tenemos que poner mucha más carne en el asador para obtener eso. Ser generosos en el esfuerzo y analíticos a la hora de enfrentar los proyectos fotográficos. Espero que todos los que empezáis este curso lo disfrutéis y lleguéis a él con tantas ganas como yo de enseñar y seguir disfrutando de esta pasión que para mi es la fotografía.