Rafael Roa © 2015

Rafael Roa © 2015

Los recuerdos vuelven de vez en cuando en forma de imágenes no visibles, sólo yo soy capaz de recrearlas vagamente en mi interior. Son las sensaciones vividas las que me transportan mentalmente a esos lugares invisibles y me provocan la búsqueda infructuosa de aquellos instantes. Ya no hay texturas, ni olores, ni sonidos, ni imágenes, sólo intentos vanos de recrear lo imposible. Todo se ha desvanecido, y nuestros cuerpos reflejan las huellas del tiempo, la perdida de la fortaleza y de esa energía vital que creíamos que sería eterna. El amor, como las esperanzas de los valores que creíamos importantes y eternos se han perdido en una especie de agujero negro. La memoria se desvanece y las imágenes que poseemos de aquellos instantes sólo transmiten una referencia lejana en un objeto plano. No hay nada que podamos rescatar de aquello. Las imágenes son sólo un recordatorio de algo inexistente. El tiempo no tiene tecla de rebobinado como apuntaba Nam June Paik. Sus obras de vídeo eran una rebelión frente al alienante medio de la televisión. Las imágenes se producen, se usan y se olvidan, y muy pocas forma parte de las referencias históricas o culturales. El arte es un mercado de productos decorativos, usado por una parte de poderosos delincuentes para blanquear el dinero negro de sus turbios negocios. Casualmente son estos los que influyen en las tendencias especulativas del mercado del arte.

Las imágenes se usan como sustitutivos de las palabras, nos sirven para comunicar que hacemos, donde estamos y que queremos comprar. Compartimos esas imágenes con celeridad y una vez recibido el mensaje dejan de tener utilidad. No ninguna intencionalidad intelectual en su producción, es un acto mecánico y las personas se han convertidos en captadores involuntarios, con una adicción imparable a la producción y distribución de esas capturas cotidianas. Vivimos tiempos diferentes y la estética de las capturas digitales no tiene nada que ver con la estética de la fotografía que hemos estudiado. La fotografía como herramienta de expresión artística también sufre un cambio continuo que está condicionado con las nuevas tecnologías y los factores del mercado del arte.

Rafael Roa © 2012 Still de Vídeo -Last Dance

Rafael Roa © 2012
Still de Vídeo -Last Dance

Valentín Suárez © de la serie Maul (/mol/) Beca Amateur en el XVI Seminario de Fotografía y Periodismo Fundación Sta. Mª de Albarracín

Valentín Suárez © de la serie Maul (/mol/)
Beca Amateur en el XVI Seminario de Fotografía y Periodismo Fundación Sta. Mª de Albarracín

Valentín Suárez (Madrid 1977) es un fotógrafo freelance especializado en fotografía documental. Desde el primer trabajo suyo que tuve la oportunidad de ver, un ensayo titulado “Pilar. El cuerpo quebrado” que narra la vida de una mujer que padece diabetes y su pierna fue amputada. Esta narración visual me impresionó cuando la vi seleccionada para Descubrimientos-PHE. Valentín sabe seleccionar las escenas y construye una historia que no deja indiferente al espectador. Con un cuidadoso tratamiento del blanco y negro, sus series tienen una estética que fortalecen el trabajo que nos presenta. Un fotógrafo directo y sin fisuras que tiene muy claro como encauzar y producir sus proyectos. El reportaje funciona como una metáfora visual de la realidad de las personas mayores con discapacidad en España. Dada la crisis actual y los recortes del gobierno, las familias tienen que dedicar todo su tiempo al cuidado de las personas dependientes y luchar con la burocracia, las dificultades económicas y una sociedad que por lo general se olvida de ellas.

Ahora con “Maul (/mol/)” ha obtenido la Beca Amateur en el XVI Seminario de Fotografía y Periodismo Fundación Sta. Mª de Albarracín, Teruel, habiendo sido con anterioridad finalista en 2015.

Valentín Suárez nos habla de su último trabajo de la siguiente manera: En el rugby, “Maul (/mol/)” es el movimiento colectivo que permite a los jugadores que llevan el balón avanzar hacia la línea de ensayo de sus adversarios, ayudados del empuje de sus compañeros. Esa fuerza conjunta se convierte en la mejor metáfora del trabajo en equipo. Aunque poco practicado en España, el rugby siempre se ha considerado un deporte donde existe un respeto sumamente alto por los rivales, el árbitro y la afición. En el presente reportaje sobre las integrantes del equipo de rugby femenino CRC Pozuelo he utilizado ese respeto y esfuerzo común como hilos conductores. El equipo está conformado por 23 jugadoras que trabajan por el objetivo de subir a categoría de honor, sin dejar de lado el ambiente familiar que las caracteriza. En mis fotografías me he centrado en su día a día a través de su implicación con el rugby y el equipo. Con ello trato asimismo de contar la historia de un colectivo de mujeres dentro de una actividad minoritaria y preeminentemente masculina, intentando romper aquellos tópicos y estereotipos sexistas sobre este deporte.

Su trayectoria está llena de reconocimientos al que se une este último. Cursó los Estudios Superiores de Fotoperiodismo en PIC.A – Escuela Internacional de Fotografía Alcobendas PhotoEspaña. También es fundador del colectivo de fotografía documental Social3200, conjuntamente con Cesar Pastor Castro y Javier Peréz de los Cobos. Es un fotógrafo al que deberemos seguir con atención e interés en los próximos años. Para todos los que formamos PIC.A es una gran satisfacción ver como fotógrafos que han pasado por la escuela y siguen teniendo vinculación con ella, se abren paso demostrando el talento que tienen y se les reconoce.

Valentín Suárez © de la serie Maul (/mol/) Beca Amateur en el XVI Seminario de Fotografía y Periodismo Fundación Sta. Mª de Albarracín

Valentín Suárez © de la serie Maul (/mol/)
Beca Amateur en el XVI Seminario de Fotografía y Periodismo Fundación Sta. Mª de Albarracín

Valentín Suárez © de la serie Maul (/mol/) Beca Amateur en el XVI Seminario de Fotografía y Periodismo Fundación Sta. Mª de Albarracín

Valentín Suárez © de la serie Maul (/mol/)
Beca Amateur en el XVI Seminario de Fotografía y Periodismo Fundación Sta. Mª de Albarracín

Valentín Suárez © de la serie Maul (/mol/) Beca Amateur en el XVI Seminario de Fotografía y Periodismo Fundación Sta. Mª de Albarracín

Valentín Suárez © de la serie Maul (/mol/)
Beca Amateur en el XVI Seminario de Fotografía y Periodismo Fundación Sta. Mª de Albarracín

Piero Manzoni © 1961 Merda d' artista

Piero Manzoni © 1961 Merda d’ artista

Se supone que el artista debe dominar las herramientas que decide utilizar en la materialización de sus ideas para producir una obra de arte. Se debe conocer la técnica de la herramienta para que el espectador no se lleve una impresión de que aquello que le están mostrando en la galería carece de la calidad mínima, y que no está a la altura del artista que expone dicha obra. Igual que cuando acudimos a la representación de una ópera no damos por bueno que la orquesta vaya desacompasada o que la soprano desafine. En fotografía o en vídeo podemos transgredir con el uso de la herramienta, desenfocar imágenes, manipularlas, y todo aquello que se nos ocurra, pero el todo final tiene que tener esa calidad por la cual el espectador se ve seducido y el coleccionista dispuesto a comprar esa pieza. Habitualmente yo publico en mi blog todo aquello que considero interesante, no tengo ninguna obligación de hacer una crítica positiva de aquello que no me convence, y lo que no considero adecuado no hablo de ello. No tiene ningún sentido para mi hacerlo, mi tiempo es oro, y no consigo nada con ello. Es responsabilidad del artista producir obras de calidad que no parezcan un mal ejercicio de una escuela de fotografía. Al final mi opinión es mía y puede no ser convergente con otras que yo considero respetables, se puede discrepar perfectamente sobre cualquier tema. Considero que una obra de arte debe de tener esa calidad que ayude a potenciar el concepto y seduzca al espectador. Mi blog es libre, está sujeto a mi derecho de publicar lo que quiera y cuando quiera, nadie me paga por lo que hago y eso me hace completamente independiente.

Cesar Pastor Castro © de la serie HURLER, La ecuación del gran Utrilla.  Primer finalista del XX Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueñas

Cesar Pastor Castro © de la serie HURLER, La ecuación del gran Utrilla.
Primer finalista del XX Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña / Médicos del Mundo

César Pastor Castro (Madrid,1981) es un fotógrafo freelance especializado en reportaje documental. Ha sido primer finalista de la XX edición del Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña / Médicos del Mundo con su trabajo HURLER, La ecuación del gran Utrilla. Ha sido el único fotógrafo español entre los premiados. Su trabajo es directo, comprometido con los temas que trata y de una gran calidad. En este trabajo recoge el torbellino de sensaciones y sentimientos que se producen en la vida de Ignacio Utrilla. Las imágenes penetran inmediatamente en el espectador y lo hacen participe de esa historia. No deja indiferente, no hay trampa ni cartón, ni fuegos de artificio ni retoques, es una narración sincera que muestra la realidad cotidiana de esta familia.

Su trayectoria está llena de premios y reconocimientos al que se une este último. Cursó los Estudios Superiores de Fotoperiodismo en PIC.A – Escuela Internacional de Fotografía Alcobendas PhotoEspaña desde 2013 a 2015, y en 2014 realizó el curso de Fotoperiodismo en la UAM- El País. También es fundador del colectivo de fotografía documental Social3200 conjuntamente con Valentín Suárez y Javier Peréz de los Cobos. En la actualidad está haciendo un trabajo en zonas rurales de Rumania.

Su serie HURLER, La ecuación del gran Utrilla nos narra la vida de Ignacio Utrilla y su familia. Nacho, tiene 8 años y vive en Pulgar, un pequeño pueblo cerca de Toledo. Cuando apenas cumplió un año le diagnosticaron el síndrome de Hurler, que desde entonces ha conminado su vida y la de su familia a un continuo peregrinar por diferentes hospitales, en busca de respuestas a una enfermedad de la que apenas nadie sabe nada. La Mucopolisacaridosis Tipo I (MPS1), comúnmente conocida como Síndrome de Hurler, es una enfermedad hereditaria del metabolismo que afecta a 1 de cada 175.000 nacimientos, lo que directamente la sitúa dentro del grupo de las denominadas enfermedades raras. Debido al deterioro neurológico que provoca la enfermedad, la esperanza de vida de los niños afectados no suele superar los 9 años.

Para todos los que formamos PIC.A, es una gran satisfacción ver como fotógrafos que han pasado por la escuela y siguen teniendo vinculación con ella, se abren paso demostrando el talento que tienen y se les reconoce. Valentín Suárez obtuvo la Beca de Albarracín en la categoría de fotógrafos amateur, estando Cesar Pastor y Bea Rivas en las rondas finales. Ire Lenes también ha sido premiada en el certamen Jóvenes Creadores 2016. Todos estos premios son una gran alegría para todos. Estoy convencido que Cesar, Valentín, Bea e Ire van a dar que hablar mucho en un futuro inmediato.

Cesar Pastor Castro © de la serie HURLER, La ecuación del gran Utrilla. Primer finalista del XX Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña / Médicos del Mundo

Cesar Pastor Castro © de la serie HURLER, La ecuación del gran Utrilla.
Primer finalista del XX Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña / Médicos del Mundo

Cesar Pastor Castro © de la serie HURLER, La ecuación del gran Utrilla. Primer finalista del XX Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña / Médicos del Mundo

Cesar Pastor Castro © de la serie HURLER, La ecuación del gran Utrilla.
Primer finalista del XX Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña / Médicos del Mundo

Cesar Pastor Castro © de la serie HURLER, La ecuación del gran Utrilla. Primer finalista del XX Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña / Médicos del Mundo

Cesar Pastor Castro © de la serie HURLER, La ecuación del gran Utrilla.
Primer finalista del XX Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña / Médicos del Mundo

Metrópolis de Fritz Lang (1928)

Metrópolis de Fritz Lang (1928)

La producción de una imagen es producto de una captura irreflexiva o de una mirada subjetiva y reflexiva. Esta segunda consideración nos remite a la intención artística de la fotografía. La primera se reduce sólo al uso del disparador de la cámara como elemento masturbador de la misma, como apuntaba Cartier-Bresson. Y en los tiempos actuales se fabrican una gran cantidad de capturas de imágenes irreflexivas que son olvidadas casi al mismo momento de haber sido producidas. Las capturas digitales son compartidas y exhibidas sin pudor en las redes sociales, y las estas son las referencias de los diarios visuales de quienes las comparten, en definitiva el la máxima expresión del exhibicionismo. Este olvido inmediato de las imágenes que sucede prácticamente instantes después de ser vistas nos lleva a la aceptación de la falta de significado de las mismas. Esto ocurre con la información de las tragedias colectivas, no sirven de ningún tipo de concienciación social.

Las vanguardias reflejaron la rebeldía y las ansias de cambio, una nueva estética artística y visual no exenta de una crítica política. Unas nuevas formas de crear y comunicar con las imágenes, una nueva forma de ver que se alejaba de la perspectiva clásica. En la actualidad el poder económico dirige y planifica el desarrollo del negocio del arte. Seleccionan lo que van a potenciar como referentes estéticos y marginan todo aquello que puede representar una crítica al sistema o que incentivasen reflexiones que despertasen la mansedumbre de los receptores y consumidores del arte. Los nuevos pensadores del apropiacionismo nos anuncian con frases apocalípticas la llegada de los nuevos tiempos, que vendrán acompañados del uso de la robótica y de la inteligencia artificial. La mayoría del arte que consumimos son piezas inofensivas y decorativas. El interés individual de los “artistas” se centra en sentarse lo más próximo a quienes detentan el poder de la exhibición y les puedan hacer un hueco bajo los focos. Si para esto tienen que convertirse en imitadores de las tendencias de moda lo consideran como un peaje que es necesario pagar. Hemos visto durante la primera década de este siglo como las ferias de arte se inundaban de fotografías imitando a los exitosos miembros de la Escuela de Dusseldorf.

El discurso apropiacionista va en paralelo a los usos que el poder económico emplea, y resulta curioso ver la manga ancha que le dan sus defensores al uso de las imágenes de otros en contraposición a lo denostado e ilegal del plagio literario. Cuando las palabras, las ideas y las imágenes pertenecen a aquellos que las producen. Todos tenemos en la mente el caso del famoso artista norteamericano que lleva toda la vida robando imágenes de otros y con una pequeña modificación las registra como propias. Lo último ha sido la reproducción de imágenes de una red social que ha ampliado y vendido como propias a precios escandalosos. Esto es similar al discurso del ideólogos del net-art que consideran que las imágenes que capturan de la red les pertenecen. Estas actitudes son puramente ideológicas y definen a la época que estamos viviendo, reflejando la perdida de la ética del trabajo, que ha sido sustituido por la habilidad para la especulación y el beneficio rápido.

La apropiación de las imágenes pertenece a la modernidad ideológica actual, igual que la apropiación de caudales públicos pertenece a la corrupción política. El arte está dirigido por el mercado que selecciona y difunde aquello acorde a las necesidades de transmisión de un pensamiento dirigido. Este fenómeno global es una representación de la nueva ideología social que el poder esta fabricando sin ningún tipo de oposición.