Antoine D’ Agata, la bestialidad

Antoine D’ Agata ©

En este mundo sólo la mentira es obscena. La bestialidad como último espacio de libertad, último baluarte contra la virtualidad creciente de lo real. La anestesia de los sentidos, la lógica de una sociedad que designa los objetos y los seres como consumibles, la gestión brutal y la eliminación continua de amplias capas de poblaciones marginalizadas que llevan a las comunidades no productivas al rango de desecho social. Mecanismos invisibles de una crueldad endémica, innombrable, que devora el mundo y elimina sistemáticamente a los individuos identificados como excedentarios por las lógicas que ordenan los flujos del beneficio. Tabú consensual del genocidio económico contemporáneo, invisibilidad de la organización de producción y consumo sobre la que descansa la democracia liberal. Formas crueles de alienación social y económica: los individuos se exponen a aceptar que su existencia no tiene ningún valor, que ya no están enfrentados al orden de las cosas sino identificados con él. Reinvención continua de nuevas formas de esclavitud y supervivencia a través de la liquidación de la propia vida. Coreografía incestuosa y asesina de la locura geométrica del mundo, que atestigua la determinación con que los hombres emprenden la aniquilación de los hombres. Ya no hay espíritu, ni alma, ni lógica, ni sueño, vigilia, sueños, fe o sentimientos. Ni comienzo ni fin, ni causa ni efecto, tan sólo la ausencia y la exposición en un exterior sobre el que pensamiento no puede tener incidencia. Disolución del contacto, del consenso, fin del hastío en el vértigo epidémico del vicio como principio de vida, de conocimiento y resistencia. Imágenes virales matriz del caos que hace de mi devenir un devenir común, reproduzco el mal, lo propago, lo figuro de anonimato en anonimato, de un cuerpo a otro, para sobrevivir al desastre de la vida.
Antoine D’ Agata

Este es unos de los textos que podemos ver en la exposición de Antoine D’ Agata, está impreso en el poster que los visitantes se pueden llevar. Es una declaración de intenciones por la cual pone en contexto su trabajo y ese cabalgar sin rumbo hacia ninguna parte. Vivimos en sociedades injustas en las cuales las vidas de las personas no valen nada. Se altera el precio de los alimentos creando hambrunas y la industria de la guerra obtiene grandes beneficios gracias a los conflictos que provocan las grandes potencias. Pero nos escandalizamos con escenas de sexo explícito sin preguntarnos por qué el autor ha elegido ese camino. Las censuramos y salimos escandalizados de la exposición. Esa es la forma de actuar de una gran mayoría. No miramos a los que nos rodea ni nos inmutamos por las injusticias cotidianas que suceden a escasos metros de distancia. El mundo está dominado por la codicia y la vida no vale nada, el poder se sustenta en una base amplia de sumisos y difamadores dispuestos a todo.

Allí donde otros proponen obras yo no pretendo
otra cosa que mostrar mi espíritu.
La vida es un consumirse en preguntas.
No concibo la obra como separada de la vida.
No amo la creación separada. No concibo tampoco
el espíritu separado de sí mismo. Cada una
de mis obras, cada uno de los planes de mí mismo,
cada una de las floraciones heladas de mi
vida interior echa su baba sobre mí.

Antonin Artaud
El ombligo de los limbos

Deja un comentario