Alberto Schommer

Alberto Schommer © 1983 – Andy Warhol

Hoy he tenido un encuentro fortuito, cálido y emotivo con Alberto, hacía años que nos nos veíamos, ha sido una alegría encontrarme de nuevo con él. Hemos compartido cosas y algunas hemos hecho juntos, como organizar aquellas jornadas de debates que llamamos “Fotofutura” a comienzos de los 80, esos debates acalorados sobre la fotografía, la mirada, el arte, debates casi asamblearios.
Hemos coincidido en espacio y tiempo en nuestras vidas profesionales, él estaba en la cima de su reconocimiento y yo empezaba entonces, siempre nuestra relación ha sido cordial y afectuosa.
Cuando me he despedido de él me he llenado de sentimientos de rabia, indignación e ira, veo como se repiten los errores en este país generación tras generación, se siguen cometiendo las mismas injusticias, los mismos olvidos, se entierra a aquellos que innovaron y nos mostraron otra forma de ver. Independientemente de cualquier tipo de valoración en el sentido personal, cada individuo debe de ser juzgado por la calidad de su trabajo, lo que ha aportado al desarrollo de su profesión, y esto no es así. Vivimos en una sociedad que cada vez se asemeja más a un planeta de los simios, decadente e inculta, dominada por políticos cobardes, traidores, corruptos, y altos funcionarios mediocres y diletantes, nada funciona, la estupidez reina junto a la ignorancia y así se cuece el pastel.
La lista de los grandes fotógrafos olvidados aumenta cada año, unos mueren, y otros siguen ahí, mientras pasa la vida y se premia a los más tontos de la clase.

Alberto Schommer © José del Hierro

El premio nacional de fotografía se convierte en un cabreo, casi cada año unos cuantos diletantes e incultos se reúnen con el premiado del año anterior y nos anuncian una nueva estupidez. Ricard Terre, Juan Ramón Yuste, Alberto Schommer, Colita, Oriola, estos entre muchos otros son unos ejemplos de los ausentes en ese palmarés.
Su trabajo merece y debe de ser mostrado en escuelas, expuesto en el Reina Sofía, todos pertenecen a una generación importante de la fotografía española que está siendo silenciada en aras de las modas pasajeras por aquellos torpes que dirigen el tráfico, una sociedad que olvida y entierra su cultura es una sociedad muerta.
Ya no me sirve el silencio cómplice de los testigos de estos mamoneos, que callan y hacen mutis por el foro para nadar y guardar la ropa, hay que enfrentarse a esto, a al mafia del poder cultural que controla el cotarro, es el momento de dar un paso adelante y posicionarse, aunque nos lleve a sentir la soledad y el viento frío en nuestro rostro, eso es mejor que sentir el aliento de quien te humilla en el cogote, como pago por un mísero pesebre de gloria, convertirte en un mierda sin dignidad es la opción de los miserables.
Yo elijo la primera, la de mirar cara a cara al enemigo y enfrentarme a la injusticia, como he hecho siempre, más vale estar solo que mal acompañado por un grupo de traidores.
Alberto, gracias por tus fotos, por tu aportación, me ha encantado verte de nuevo y compartir contigo estos momentos, hasta pronto.

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