Lo Efímero En La Fotografía

Rafael Roa © 2011
Chus de Castro, Actriz

El claroscuro fue una invención del barroco. Los mundos contrapuestos de las luces y las sombras son la metáfora de las angustias individuales y de las luchas internas.
La luz dibuja el rostro, las sombras lo ocultan y le otorgan el punto necesario de dureza y misterio. Siempre la luz, el elemento sobre el cual tomamos las decisiones. Como iluminar un espacio o el contorno de un cuerpo desnudo.
Todos los grandes maestros de la pintura usaban el tiempo y las emociones durante la realización de la obra. Los colores, los gestos y las texturas estaban a merced del las emociones diarias de los artistas. Sentimientos positivos un día y otros negativos se reflejaban el la obra. No había disertaciones sobre lo efímero.
La fotografía nos aportó el concepto del instante efímero en el acto fotográfico. Las decisiones se convierten en golpes fugaces como el destello de un rayo. Decidir que fotografiar, que es lo importante y hacía donde dirigir nuestra búsqueda.
La luz determina las texturas, sobre la piel serpentea modelando las formas del cuerpo. Realza las miradas o las oculta en la penumbra.
Jill Greenberg y sus retratos de monos. Miradas como las nuestras, curiosas o sorprendidas por el destello de una luz fugaz e inesperada. No hay mucho que nos separe de las miradas de los otros. Sólo algunas sensaciones de más, experiencias vividas o conocimientos que vamos guardando poco a poco.
Fotografiar un paisaje requiere la calma en la espera. La luz exacta en el momento preciso que lo convierta en algo singular para el que fotografía. Decidir cuando es el momento exacto para captar las sensaciones que el paisaje nos transmite. Todo es subjetivo, nuestra valoración esta condicionada por lo que somos y lo que buscamos. Quizás sean las sensaciones más intensas que perciba un fotógrafo en relación con su trabajo. Sólo quien tiene la cámara las percibe a través del visor. Encuadramos aquello que queremos conservar, recrear o transmitir. Nuestra vida se refleja en esas fotografías, y en cada instante hemos dejado parte de las emociones de aquel momento.

Jill Greenberg ©

Richard Misrach ©

Comentarios

  • helga martinez

    ¿Y acaso existe algo más efímero que un retrato, que “cualquier” retrato? Parafraseando (y acaso abusando) a los renacentistas: la belleza que retratamos hoy, quién sabe si existirá mañana…
    Felicidades por tu página: tus contenidos siempre animan a aprender y reflexionar.

Deja un comentario